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  • Laura Mejía

HÉROES Y HEROÍNAS CERCA DE SU ESCRITORIO


Cuando las empresas se acercan para buscar nuestros servicios, el factor común es escuchar palabras como innovación, transformación, impacto o reto. Quienes las lideran quieren tener actividades donde las personas queden sin habla y se motiven a cambiar sus comportamientos de forma significativa.

Hay un patrón que hemos encontrado en una buena parte de las solicitudes que nos hacen y es la participación de celebridades o personajes con historias inspiradoras, para así, poder generar sentimientos de afinidad en su gente. Y ciertamente el mercado tiene cantidades abrumadoras de servicios de este tipo, donde interviene alguien de afuera de la organización que logra robar el show y el corazón de su público.

Pero ¿Qué diría si afirmamos que los héroes y heroínas están dentro de su organización?

Hace unos años tenemos el privilegio de trabajar con personas que nos refuerzan nuestra teoría, pues consideramos que las mejores historias no necesariamente se tienen que buscar afuera; las mejores historias están justo dentro de los propios equipos de trabajo.

Al profundizar un poco sobre las personas que vienen a nuestro encuentro, logramos reconocer un patrón particular: hay historias que no se conocen dentro de las empresas que acompañamos pero que merecen ser contadas, no únicamente por su singularidad, sino por la admiración que logran generar en los demás.

Vivimos en una sociedad donde llegar a desempeñar un trabajo que se ama no es una tarea fácil, por eso, el recorrido para avanzar hasta allí es digno de admirar, no siempre por los mismos factores, lo que significa que cada ser humano es un mundo que podemos descubrir, y más aún cuando queremos formar un equipo “real”.

Muchas veces la rutina nos absorbe y nos hace perder de vista la oportunidad de convertir a quienes nos rodean en fuente de aprendizaje, no sólo desde el punto de vista técnico, pues desde la dimensión humana también hay mucho que aprender. Esto se logra a través de una de las características de un equipo de alto desempeño: el relacionamiento, que se acrecienta cuando escuchamos y compartimos pensamientos, opiniones y relatos de vida desconocidos que hacen fácil ver la grandeza de cada persona.

Tener conversaciones, que no estén únicamente enfocadas en “el negocio”, que nos lleven a conocer tanto a las personas con las cuales trabajamos, como para lograr un reconocimiento auténtico, donde se respete la diversidad, la variedad de perspectivas y las motivaciones que hacen posible conseguir mayores logros conjuntos.

Cada persona es un mundo, cada mundo muchas experiencias y cada una de esas experiencias una oportunidad. Las buenas historias son valiosas, reveladoras e inspiradoras, y más cuando provienen de quienes han llegado hasta nuestros equipos por una muy buena razón. Finalmente, son las personas las que impulsan el resultado, y cuando hay un interés del uno por el otro en todos los aspectos, la cohesión crece.

Pregúntese entonces: ¿a quién tiene a su lado?, se puede sorprender con lo que va a encontrar.


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